Traemos hoy un reportaje publicado en la web Educa y Disfruta, titulado “La hora de la Creatividad”, que se centra en la importancia de la gestión del talento y la creatividad en los niños como verdadero motor del cambio en la educación y en la formación integral de las personas. Nuestro proyecto, Música y Talento, aparece en este reportaje como uno de los ejemplos de cómo abordar el desarrollo integral del niño, cómo a través de la música podemos contribuir a potenciar el talento natural que todos los niños tienen.

Educa y Disfruta es un portal dedicado a la ayuda para padres, cuya visita os recomiendo. Cuenta con artículos dedicados a educación, salud, cultura, así como recursos y ayuda para situaciones de emergencia o resolución de imprevistos. El reportaje completo podéis consultarlo en  http://www.educaydisfruta.com/magazine/educacion/educacion-creativa/

 


 

La hora de la creatividad

Los defensores de potenciar la creatividad desde las aulas tienen un gurú. Se llama Ken Robinson. Es profesor, inglés, escritor y, además, es Sir. Su conferencia Las escuelas matan la creatividad es una de las más comentadas. Parte del siguiente argumento: “Todos los niños tienen un tremendo talento que nosotros despilfarramos despiadadamente”.

La solución para evitar tanta fuga sería otorgar la misma importancia a la creatividad que a la alfabetización. Llevamos décadas rigiéndonos por un esquema pedagógico universalmente homogéneo, jerarquizado e inflexible donde se priorizan determinadas materias en detrimento de otras. Arriba, las matemáticas con la lengua y la literatura, le siguen las humanidades y en la base, las artes.

Busca tu elemento
Pero los predictores del éxito han vuelto a fallar. Ahora resulta que la creatividad es un valor en alza. Hay que desbloquear la situación como sea. Hacen falta pensamientos divergentes, inteligencias múltiples. Aunque sean algo más rebeldes, se persiguen talentos innovadores que surjan de una motivación intrínseca. Es lo que Ken Robinson denomina el elemento “aquello que se nos da bien y que nos encanta hacer”. Descubrir ese algo nos va a ayudar a alcanzar nuestro mayor grado de autorrealización y a desplegar nuestro máximo nivel de contribución a la sociedad. Es la hora de las Artes.

“Apaga la música y ponte ya con los libros”
Es una frase que a todos nos suena. Amablemente nos fueron alejando de nuestras aficiones y encarrilando al futuro. ¿Pero, por dónde cae eso?.
“La mayoría de nuestros alumnos son personas adultas, ya colocadas, decididas a hacer, por fin, lo que siempre han querido” dice Tom Hornsby, director pedagógico de la Escuela de Música Creativa de Madrid.
Averiguar si un chaval tiene o no talento musical es fácil. “Todos lo tienen -afirma Hornsby- Es rara la excepción de un niño que destaque muy por encima o por debajo. Es casi un instinto. Si se enfoca bien la música es una herramienta tremendamente potente para el desarrollo personal. Otorga responsabilidad, autocontrol y capacidad de superarse a sí mismo. Además, nuestra experiencia revela que los chavales que estudian música suelen ir bien en todas las asignaturas. Por lo general son bastante despiertos”.

Gestión del talento
Francisco José Cuadrado, profesor en la Universidad de Sevilla y responsable del proyecto Música y talento, considera un error reducir el aprendizaje de la música a mera funcionalidad. Sin embargo, reconoce que la música sí es capaz de fortalecer la adquisición de otros conocimientos. Apoyado en un proyecto de investigación en el campo de la neurología y la psicología cognitiva Música y talento “tiene como objetivo aportar, desde la música, algo tan necesario como la transformación de la educación: una educación que potencie el desarrollo cognitivo del niño y amplíe sus conocimientos, pero que también ponga en valor sus destrezas y habilidades naturales y permita que esa creatividad y ese talento con el que todos venimos de serie no se pierdan en el proceso de escolarización”.

Salirse de la línea
“Aprender a pintar como los pintores del Renacimiento me llevó unos años, pintar como los niños me llevó toda la vida”. La misma espontaneidad, sin miedo a equivocarse, que cortejó Pablo Picasso, es la que intenta trasladar a las aulas Alba Franco de la Mata, profesora de Artes Plásticas. “En el colegio aprendimos a pintar primero uniendo puntos para hacer trazos preconcebidos, luego coloreando sin salirnos de la línea. El niño que mejor pintaba era el del dibujo más historiado y más próximo a la realidad. Los que se alejaban de los cánones ellos mismos se retiraban con tal convicción que no han vuelto a coger un lapicero en la vida. Habrá mejores y peores pero todos somos capaces de expresarnos a través de la pintura si nos dan las herramientas necesarias”.
Héctor Luezas Hernández, profesor y fundador de la Academia GuiArte comparte con Alba algunas de las actitudes que potencia la práctica del dibujo y la pintura: “Desarrolla la imaginación, la curiosidad por descubrir, de experimentar, la capacidad de reflexionar, de relajación, de concentrarte, de expresarte y comunicarte con los demás y a buscar soluciones por tu cuenta”. ¿Qué más queremos?

El arte de la empatía
Una de las experiencias más gratas de Maya Malonda Monreal, profesora de interpretación en Bululú 2120, es haber visto a una joven combatir la anorexia a través del teatro. “Meterse en la piel de otros es un buen método para aceptarse a sí mismo, de tolerar las frustraciones, para socializarnos y para superar la timidez que, en muchos casos de adolescencia, es casi enfermiza”.
“En el teatro y en la interpretación en general, el actor es el instrumento y el instrumentista. La herramienta de trabajo es uno mismo. Te tienes que gustar para luego salir y darlo todo, transmitir eso que llevas dentro. Es el arte de la empatía y de la inteligencia emocional por excelencia porque conviertes en realidad personajes ficticios y pones en acción viva un texto literario”.

Cómo enfocarlo
Dice Francisco José Cuadrado que uno de los motivos por los que muchos abandonan el aprendizaje artístico obedece al hecho de no verse especialmente dotados para su ejercicio. “Es el primer error, plantearlo como una profesión con salidas. ¿Acaso no hacemos todos fotografías sin ser fotógrafos? Pues aquí lo mismo, no tenemos que dedicarnos necesariamente a ello para renunciar a todas las ventajas que estas enseñanzas conllevan”.
Otra equivocación es “establecer rutas inevitables” para su aprendizaje, dice Hornsby. El solfeo es útil, pero no imprescindible para llegar a ser un gran músico. Tampoco es preciso repetir el mismo boceto hasta la saciedad si nuestro objetivo es, por ejemplo, la abstracción. Buscar vías alternativas y procurarse sus propias fuentes es precisamente una de las virtudes creativas.
Hay, sin embargo, dos puntos que se repiten en todas las personas consultadas para este artículo. Haber recibido siempre un mensaje positivo de el entorno-curiosamente todos tenían antecedentes familiares en las ramas cultivadas-y el trabajo. Porque eso sí, “la inspiración llega, pero te tiene que encontrar trabajando”.(Pablo Picasso)


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