Mamá, por fin sirvo para algo y encuentro algo en lo que soy buena” dice una alumna de nuestra escuela, después de tan sólo cuatro semanas de clase en Música y Talento.

Una de los aspectos más enriquecedores de la práctica musical es su capacidad para potenciar la autoestima. Por eso figura como uno de los objetivos principales del proyecto educativo de la Escuela Música y Talento. A través de ejercicios y juegos de percusión corporal, de entonación o de sensibilización musical les planteamos una serie de pequeños retos, adaptados al nivel cognitivo del niño y a su capacidad de desarrollo sensorial y psicomotor. Su realización tiene un efecto positivo inmediato: la satisfacción personal por sentirse capaz de entonar la canción o de reproducir un patrón rítmico con su propio cuerpo, a la vez que refuerza la seguridad en sí mismos al verse capaces de contribuir a la creación de la pieza musical que surge del ejercicio, de forma colectiva.

Un efecto fundamentado científicamente.
El efecto positivo sobre la autoestima de la práctica musical es un hecho que confirman diferentes estudios realizados en los campos de la neurociencia y la ciencia cognitiva. Estas líneas de investigación, verdaderos aglutinantes de la colaboración de distintas disciplinas (educación, medicina, biología, psicología, ciencias de la comunicación o terapia musical) han aportado una nueva perspectiva en el estudio de la relación de la música con el ser humano y, en particular, con el desarrollo personal y emocional del niño.

Aprender y ejecutar música ejercita nuestro cerebro, a la vez que forma y fortalece las conexiones entre las neuronas (la sinapsis). No hace falta ser un intérprete consumado; es suficiente con reproducir un patrón rítmico con un instrumento de pequeña percusión o incluso con nuestro propio cuerpo.

La actividad musical pone en funcionamiento el sistema de neuronas espejo, que juegan un papel vital en el desarrollo cognitivo y en el establecimiento de la empatía 

Como afirma Daniel Levitin, en ese proceso entran en juego diferentes sistemas que dependen de la actividad sináptica: sistemas sensoriales y perceptuales (auditivo, visual, táctil y quinestésico), sistema cognitivo y simbólico, la coordinación psicomotriz fina y gruesa de nuestros músculos, la retroalimentación y evaluación de las acciones, el aprendizaje y la memoria y, finalmente, el sistema motivacional y del placer.

Se ha comprobado cómo al desarrollar algún tipo de actividad musical, se activa el núcleo accumbens y el cerebro segrega dopamina, una sustancia relacionada directamente con estados placenteros y de satisfacción personal. Además del beneficio sobre el estado de ánimo, la dopamina es uno de los componentes fundamentales en el proceso de mielinización neuronal (la formación de conexiones entre células cerebrales) en los primeros años de vida del niño.

Un estudio realizado en la Florida Antartic University (FAU) ha constatado cómo las personas con algún tipo de experiencia musical muestran un mayor nivel de actividad neuronal, especialmente en los centros de emoción y de recompensa del cerebro, cuando escuchan música. Los voluntarios que participaron en ese estudio no eran músicos profesionales, pero tenían algún tipo de experiencia musical, como cantar en un coro o tocar en un grupo. Este mismo estudio ha corroborado las hipótesis referentes al desarrollo de la empatía a través de la música: la actividad musical pone en funcionamiento el sistema de neuronas espejo, que juegan un papel vital en el desarrollo cognitivo y en el establecimiento de la empatía.

El Ensemble de Percusión de Música y Talento

El aspecto emocional
Más allá de toda la base neurológica y cognitiva, se encuentra el componente emocional. En estas cuatro semanas de clase en Música y Talento, los alumnos han aprendido una gran cantidad de cosas: a través de la exploración de los sonidos de su propio cuerpo y de los ejercicios de percusión corporal (con los que trabajamos la lateralidad y la independencia psicomotriz), han logrado crear patrones rítmicos (como el ritmo de una batería en un tema pop). Están consiguiendo expresarse a través del ritmo o del canto: “How do you feel today?” es la frase con la que empezamos la clase de primaria, invitando a cada niño a que conteste con un ritmo, una melodía, un sonido. Los más pequeños ejercitan el control y el uso de la voz mediante canciones (en español y en inglés) y ya manejan instrumentos de pequeña percusión, que utilizan para improvisar y contar historias en las que cada instrumento es un personaje. Los mayores están ejercitándose ya en la composición, creando patrones rítmicos que luego ellos mismos interpretan, a través de un sistema que además de enseñarles lenguaje musical de forma divertida, estimula sus inteligencias lógico-matemática y espacial.

Desde Música y Talento intentamos fomentar en el niño la motivación intrínseca a la persona: aquella que produce una satisfacción personal no por el atractivo de la actividad en sí, sino por el hecho de ser capaz de realizarla

Pero también están aprendiendo, a través de las diferentes dinámicas, juegos y ejercicios grupales, lo que significan la responsabilidad y el compromiso, consigo mismos y con los demás compañeros: “nuestra clase es una orquesta – les explicamos a los alumnos. Y, como en las orquestas, todos los músicos son importantes e imprescindibles“. Todos realizan los ejercicios, aunque no se sientan totalmente seguros. Se apoyan entre sí, se enseñan unos a otros y, lo más importante, están aprendiendo a respetar y a valorar el esfuerzo que hace cada compañero.

A lo largo de estas cuatro semanas de clase, hemos podido constatar varios casos de niños extremadamente tímidos que están encontrando en la música una actividad que les hace sentirse más seguros de sí mismos y les permite abrirse a los demás. La posibilidad de compartir experiencias a través de las canciones, de los ritmos conjuntos del ensemble de percusión, o de los cuentos musicales es una forma de entrar en contacto con otras personas, de comunicarse con ellas y de poder expresar sus propias emociones. Por otro lado, alumnos que en un principio mostraban un comportamiento disruptivo, manifestaciones en muchos casos de una gran inseguridad y una baja autoestima, han descubierto en sus aptitudes musicales (unas aptitudes que todos los seres humanos tenemos y que sólo hay que trabajar adecuadamente para desarrollarlas) un punto de anclaje para sentirse bien consigo mismos, ganar confianza e integrarse en el grupo. Particularmente llamativo es uno de estos casos, en el que un niño que al principio mostraba este tipo de conductas es ya uno de los que más activamente participa en las actividades de clase, ayudando incluso a otros compañeros a realizar un determinado ejercicio.

El grupo de Infantil II, jugando a expresar emociones a través de una canción

Desde Música y Talento intentamos fomentar en el niño la motivación intrínseca a la persona: aquella que produce una satisfacción personal no por el atractivo de la actividad en sí, sino por el hecho de ser capaz de realizarla. El aspecto lúdico o divertido de los ejercicios que planteamos es simplemente una forma de generar empatía con la propuesta y de facilitar que cada niño asuma voluntariamente ese pequeño reto que supone adquirir una nueva habilidad. Cada uno es libre, en todo momento, de participar o no en cada ejercicio. Esa libertad les ayuda a potenciar su autonomía y a gestionar sus propias motivaciones. El niño decide participar por su propio convencimiento, y una vez que da ese paso, su nivel de implicación, de esfuerzo y de satisfacción finales son mucho mayores.

En su ensayo ¿Hay música en el hombre? John Blacking se preguntaba: “¿Es necesario que la mayoría de la gente carezca de talento musical para que unos pocos puedan tenerlo?” Estamos convencidos de que no. Nuestro cerebro está perfectamente dotado para la música, y lo utilizamos en este sentido, consciente o inconscientemente. La música es un elemento intrínseco a la cultura humana. Como expone Phillip Ball, “se conocen sociedades sin escritura y hasta sin artes visuales, pero no hay ninguna que no produzca ningún tipo de música“. Ejemplos como el del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela nos muestran además que la música puede proporcionar estabilidad, optimismo, satisfacción, ilusión, y que puede ayudar a dar una orientación a nuestras vidas. Como afirman los miembros del pueblo songye, del Congo, “cuando uno está contento, canta. Cuando uno está enfadado, grita. Cuando uno grita, no está pensando; cuando canta, sí“.


Referencias:

  • Ball, Philip (2010): The Music Instinct. London, Vintage Books [Traducción española: El instinto musical. Madrid, Turner Publicaciones S.L., 2010.]
  • Blacking, John (1976): How Musical is Man?, Londres, Faber & Faber. [Traducción española: ¿Hay música en el hombre?, Madrid, Alianza, 2010]
  • Chapin et al. (2010): “Dynamic Emotional and Neural Responses to Music Depend on Performance Expression and Listener Experience“. Artículo publicado en PLOS ONE (eISSN-1932-6203) – Peer reviewed, open access journal.
  • Levitin, Daniel (2006): This is your Brain on Music. New York, Penguin Books. [Traducción española: Tu cerebro y la música. Barcelona, RBA, 2008.]

Warning: Parameter 1 to W3_Plugin_TotalCache::ob_callback() expected to be a reference, value given in /homepages/16/d276533634/htdocs/myt/wp-includes/functions.php on line 3594