El desarrollo de habilidades comunicativas siempre ha sido la asignatura pendiente en la educación en nuestro país. Tradicionalmente se ha pensado que esas habilidades son innatas. Se tienen o no se tienen. Algo completamente alejado de la realidad. La capacidad para comunicarse eficazmente, para conectar con otras personas, para hacernos entender, para hablar en público, es una habilidad que puede entrenarse y desarrollarse. Así lo entienden por ejemplo iniciativas como Toastmasters International, una organización sin ánimo de lucro que, desde 1924, se centra en el entrenamiento de las cualidades comunicativas y de liderazgo, con más de 280.000 miembros en todo el mundo.

Esta carencia se ve acentuada precisamente con el desarrollo de las nuevas tecnologías. En la actualidad, un porcentaje muy alto de las comunicaciones personales se realizan a través de medios electrónicos (teléfono, e-mail, sistemas de mensajería, redes sociales, etc). Nuestra relación con estos medios genera, en muchos casos, altos niveles de alienación e individualización. En este contexto, la comunicación interpersonal puede plantearse como un reto inalcanzable para muchas personas.

Las competencias comunicativas

Como otras muchas habilidades y valores, el desarrollo de las habilidades comunicativas es tanto más fructífero cuanto antes se inicia su entrenamiento. Dentro del sector de la enseñanza, la innovación educativa pretende dar respuesta a esta necesidad.

El modelo de aprendizaje por competencias incluye, dentro de las competencias básicas introducidas en el diseño del currículo de Educación Primaria y Secundaria, la Competencia en comunicación lingüística y la Competencia social y ciudadana. La primera enseña al alumno a utilizar correctamente el lenguaje tanto en la comunicación oral como escrita, y asimismo a saber interpretarlo y comprenderlo en los diferentes contextos. Dentro de los indicadores de la segunda están el saber comunicarse en diferentes contextos, expresar las ideas propias y escuchar las ajenas.

En el ámbito universitario, el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior establece una serie de competencias transversales, entre las que figuran la Comunicación oral y escrita y las Habilidades en las relaciones interpersonales.

Sin embargo, una cosa es el planteamiento teórico y otra es la aplicación práctica en el día a día. El estudio “Evaluación de la Competencia Comunicativa. Intervención de la Inspección” (Jiménez Benítez, 2010), presentado en el I Congreso de Inspección educativa: Competencias básicas y modelos de intervención en las aulas, pone de manifiesto una generalizada insatisfacción. Los resultados de las pruebas de evaluación de la competencia comunicativa arrojan malos resultados (tanto las pruebas PISA como las realizadas a nivel interno en cada centro). En opinión de parte del sector del profesorado, se confunde la enseñanza de la lengua con la capacidad comunicativa. Se da por supuesto que el alumno ya sabe comunicar, y la docencia se centra en el aprendizaje de la sintaxis y en al análisis de textos, en lugar de potenciar la acción comunicativa en los estudiantes.

En el ámbito universitario, la cosa no pinta mucho mejor. Un estudio realizado por la consultora Accenture en colaboración con Universia investigó el grado de adquisición de las competencias en titulados universitarios. En una de las preguntas, se planteaba a los egresados que valoraran en qué medida la universidad había contribuido al desarrollo de estas capacidades. En relación con las competencias que tienen mayor vinculación con las habilidades comunicativas, los encuestados respondieron que la universidad debería haber ayudado más a desarrollar, entre otras, el Liderazgo (en un 78%), la Capacidad de negociación (73%), las Relaciones con los otros (55%) y la Expresión oral y escrita (47%).

Otro estudio, realizado por el Observatorio de la Universidad Miguel Hernández (UMH, 2006) comparó las competencias adquiridas por los estudiantes de la UMH con las que utilizan en su desempeño laboral. En el caso de la competencia comunicativa, el estudio refleja un nivel adquisición de 3,09 sobre 5, mientras que el grado de uso profesional es de 4,22 sobre 5.

La falta de tiempo, la ausencia de materiales y metodologías concretas, o la necesidad de una formación específica del profesorado en el desarrollo de estas competencias son algunas de las causas que motivan esta carencia. Es necesario formar a los docentes, poner a su disposición herramientas y estrategias que permitan integrar la práctica de estas habilidades en el desarrollo de sus clases y tutorías, así como evaluar la adquisición de esta competencia. Cada vez existe má bibliografía sobre este campo, y muchos centros de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato están actualmente inmersos en programas de innovación pedagógica que permitan orientar la educación de acuerdo con estos principios.

El fenómeno finlandés

El sistema educativo finlandés es, en muchos aspectos, un modelo a seguir. Los alumnos tienen menos horas de clase, pocas veces llevan tareas para casa y no hay apenas evaluaciones hasta llegar a Bachillerato. Sin embargo, Finlandia es el número uno en casi todos los sistemas de calificación educativa, incluido PISA. Un aspecto fundamental de este éxito radica en la importancia que la sociedad da a la educación y el respaldo que se da a este sistema educativo. Los profesores gozan de un gran prestigio social y en raras ocasiones son evaluados. Se confía en su profesionalidad, porque el propio sistema está estructurado para que esta profesión se base en la motivación personal. No es un sistema que se pueda copiar literalmente en cualquier otro país sin más. Sería necesario, para ello, modificar todas las estructuras que tienen relación con la educación: sistema de oposiciones, legislación, implicación de los padres en la educación, y un largo etcétera. Pero sí hay aspectos concretos sobre los que podemos aprender.

The Finland Phenomenon (enlace a Youtube), un documental de 60′ realizado por Tony Wagner, analiza este sistema educativo, y lo hace desde dentro. Aparte de entrevistar y conversaciones con profesores y educadores, el documental cuenta con más de 20 minutos de grabación real de clases. Como el propio Wagner advierte y comenta con uno de los docentes (sobre el minuto 26 del documental, aproximadamente) llama la atención el elevado porcentaje de tiempo de las intervenciones de los alumnos en clase. El ideal, dentro del sistema educativo finlandés, es que el profesor hable durante un 40% del tiempo y los alumnos durante un 60%. Hay que aprovechar cualquier oportunidad para cederles la palabra. De esta forma, no sólo se logra una mayor implicación y atención, sino que se trabaja de forma natural la comunicación interpersonal, la escucha activa, las relaciones sociales, la discusión y la negociación.

Pequeñas grandes iniciativas

Termino este pequeño artículo precisamente poniendo ejemplos de varias iniciativas concretas que están ya en marcha en mi ámbito más cercano. En algunas he tenido la oportunidad de participar directamente, y en otras mi contacto con los profesionales que las están llevando a cabo me ha permitido conocerlas a fondo.

Todas ellas tienen en común un aspecto que considero fundamental en este tipo de enseñanza: el enfoque basado en la persona, en la vinculación de alguna dimensión del ámbito personal del alumno. Este planteamiento contribuye positivamente a que el estudiante se implique en la dinámica de trabajo, y permite trabajar y desarrollar otras dimensiones de su crecimiento personal.

Mª Ángeles Gómez es maestra de Educación Primaria en el Colegio Santa Ana. Con el objeto de generar una mayor cohesión en el grupo y fomentar los vínculos personales entre sus alumnos de 4º de Primaria ha puesto en práctica, como iniciativa personal, la actividad “El protagonista de la semana”. Cada niño elige un tema sobre algo que le gusta y que a la vez le hace ser diferente de los demás. Cada semana, un niño expone su tema y muestra un autorretrato que él mismo ha dibujado. La exposición puede ser simplemente oral o estar apoyada por murales, proyección de fotografías, etc. Después, sus compañeros de clase elaboran un lema con el que se pueda identificar a ese niño, pero sin decir su nombre. Por último, un compañero hace un retrato del protagonista de la semana. A través de esta actividad no sólo se desarrolla la habilidad comunicativa, sino que se trabajan también otras competencias básicas como la intrapersonal o la interpersonal.

En el mismo colegio, he tenido la oportunidad de colaborar en una iniciativa con alumnos de Bachillerato. A través de un taller, que  se ha denominado informalmente “Cultura Geek”, he podido trabajar con estos alumnos aspectos como la incorporación de recursos audiovisuales e informáticos en la elaboración de proyectos y presentaciones, el uso de internet en la investigación y la presentación y exposición en público de proyectos de investigación. El trabajo se ha enmarcado en la asignatura Proyecto Integrado de Bachillerato. Cada alumno, de forma individual o en grupos de 3 personas, ha elegido un tema sobre el que desarrollar su proyecto integrado. La elección ha sido completamente libre, insistiendo precisamente en que escogieran un tema por el que sintieran una fuerte vinculación personal, para potenciar así la implicación y la motivación. Todo el desarrollo del proyecto se ha ido canalizando en forma de aportaciones, entradas, comentarios y recursos en un blog privado: blogculturageek. En el blog, una cuenta atrás marcaba el día D: el 12/12/12. Ese día, cada alumno o grupo tenía 10 minutos para realizar una exposición del desarrollo de su proyecto integrado, utilizando para ello los recursos audiovisuales que considerasen oportunos. El éxito de la actividad ha sido tal que ya se está trabajando en la preparación de la Jornada Cultura Geek. En ella, y siguiendo la misma dinámica, se expondrán los proyectos, ya finalizados. Se invitará a familiares, instituciones y empresarios a esa jornada, ya que muchos de estos proyectos tienen un marcado carácter emprendedor y pueden constituir una clara iniciativa de autoempleo y desarrollo profesional para muchos de estos estudiantes.

En el Colegio Marcelo Spinola de Sevilla y en el Colegio Academia Preuniversitaria de Sevilla, el Grupo de Investigación en Inteligencia Emocional y Dramatización de la Universidad de Sevilla (GRIEED) desarrolla un interesante proyecto: “Integral Education”. A través de técnicas dramáticas y creativas trabajan con alumnos de Educación Secundaria y Bachillerato la inteligencia emocional y las competencias para la vida (soft skills), entre las que se encuentran las habilidades comunicativas: aprender a aprender, creatividad e iniciativa, aprender a comunicar, competencia interpersonal y competencia emocional. El trabajo de GRIEED no sólo se centra en el desarrollo de estas competencias con los alumnos, sino que se complementa con el asesoramiento y la formación del profesorado.

Ya en el ámbito universitario otra experiencia, vivida en primera persona, fue la que el curso pasado (2011-2012) puse en práctica con los alumnos de 1º de Grado de Publicidad y Relaciones Públicas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Fue una experiencia muy enriquecedora, que os dejo enlazada en el artículo Mi último día de clase, que publiqué en este blog.

Llegando finalmente a la formación universitaria de postgrado, quiero destacar la apuesta de Loyola Leadership School, escuela de postgrado y formación de profesionales de la Universidad Loyola Andalucía. En todos sus programas de Postgrado, Executive Education y Program in House se incluyen una línea de formación con varias sesiones destinadas a entrenar y potenciar, de forma expresa, competencias, habilidades y valores de carácter transversal: comunicación interpersonal, creatividad, innovación o ética profesional y personal. Valores profesionales que las empresas e instituciones están demandando en la actualidad, y en los que la comunicación juega un papel protagonista.

Concluimos. Es necesario potenciar las habilidades comunicativas de los futuros profesionales, prepararlos para la interacción personal empática, la asertividad, la comunicación de ideas, conocimientos y opiniones. A través de esta formación, será posible desarrollar también la capacidad de comprender diferentes puntos de vista, integrar la diversidad cultural y fomentar la dimensión social de su actividad profesional.

Los distintos agentes implicados en la educación, a todos los niveles, son cada vez más conscientes de esta necesidad. pero no es suficiente integrar el desarrollo de esas habilidades dentro del currículo. Hay que proporcionar las herramientas, la formación y los recursos necesarios para facilitar a los educadores esa misión tan importante y a veces tan poco valorada: enseñar al alumno a encontrar su propio camino para crecer como persona.

Acabo con una cita de Patxi del Campo, que creo que adquiere una dimensión especial en este artículo, y que invita a reflexionar:

SER PARA COMUNICAR
COMUNICAR PARA EXPRESAR
EXPRESAR PARA CREAR
CREAR PARA CRECER
CRECER PARA SER


Referencias:

  • Accenture (2007). Las competencias profesionales en los titulados. Madrid: Centro de Alto Rendimiento de Accenture y Universia.
  • Comisión Europea (2007). Competencias clave para el aprendizaje permanente. Un marco de Referencia Europeo. Luxemburgo. Comunidades Europeas.
  • Jiménez Benítez, José Ramón (2010): Evaluación de la Competencia Comunicativa. Intervención de la Inspección. I Congreso de Inspección educativa: Competencias básicas y modelos de intervención en las aulas.
  • Observatorio ocupacional. Competencias profesionales en los titulados UMH (2006). Universidad Miguel Hernández (UMH).
  • Villa, Aurelio y Poblete, Manuel (2007): Aprendizaje basado en competencias. 2007. Bilbao: Universidad de Deusto.

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